
En septiembre de 2000, los jefes de Estado y de Gobierno de 189 países, incluida Guatemala, adquirieron en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York el compromiso de construir un mundo diferente para el 2015, mediante el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio –ODM-. La Declaración del Milenio suscrita en esa ocasión pretende un mundo sin pobreza, donde todos y todas tengamos acceso a educación y salud, igualdad y a un entorno sostenible, con pleno respeto de los derechos humanos.
Los Jefes de Estado y de Gobierno en la Declaración del Milenio acordaron reafirmar la fe en la Organización y su Carta como cimientos indispensables de un mundo más pacífico, más próspero y más justo. En aquella reunión se afirmó:
Estamos decididos a establecer una paz justa y duradera en todo el mundo, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta. Reafirmamos nuestra determinación de apoyar todos los esfuerzos encaminados a hacer respetar la igualdad soberana de todos los Estados, el respeto de su integridad territorial e independencia política; la solución de los conflictos por medios pacíficos y en consonancia con los principios de la justicia y del derecho internacional; el derecho de libre determinación de los pueblos que siguen sometidos a la dominación colonial y la ocupación extranjera; la no injerencia en los asuntos internos de los Estados; el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; el respeto de la igualdad de derechos de todos, sin distinciones por motivo de raza, sexo, idioma o religión, y la cooperación internacional para resolver los problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario.
Los ODM están compuestos por 8 objetivos, 18 metas y 48 indicadores. Los ODM del 1 al 7 buscan que los países en vías de desarrollo tomen nuevas medidas y aunen esfuerzos en la lucha contra la pobreza, el analfabetismo, el hambre, la falta de educación, la desigualdad entre los géneros, la mortalidad infantil y la materna, el VIH/sida y la degradación ambiental; mientras que el ODM 8 insta a los países ricos a adoptar medidas para aliviar la deuda, incrementar la asistencia a los países pobres y promover un mercado más justo. Sólo con el compromiso de unos y otros –esto es, países ricos y pobres- se podrá cambiar el mundo. ¡Sumemos esfuerzos!
Naciones Unidas es parte de este esfuerzo mundial, que pretende resultados concretos entre 1990 –año que se toma como base- y 2015. La iniciativa de los ODM al presentar 48 indicadores de medición concretos, permite conocer los avances en su cumplimiento. En ese sentido, Guatemala ha preparado dos Informes de Avance de Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: el primero en 2002, elaborado por Naciones Unidas, y el segundo en 2006, elaborado por el Gobierno de Guatemala.
El Informe 2010 se encuentra en proceso la elaboración. El mismo es presentado en septiembre ante el Consejo Económico y Social de la ONU.
SEGEPLAN lleva a cabo talleres de discusión pública de los capítulos finales del III Informe de los Objetivos de Desarrollo del Milenio-ODM-, con la participación de representantes de la sociedad civil, cooperación internacional, sector privado, sector político, academia e instituciones de Estado.
Entre los objetivos principales esperados de estos talleres está compartir los principales hallazgos encontrados en la preparación del III Informe y analizar las posibilidades de alcanzar los ODM.
También se busca reflexionar en torno a los desafíos que implica la producción estadística oficial y generar consensos respecto a los compromisos de Estado para alcanzar los ODM en el 2015.

Erradicar la pobreza extrema y el hambre

Lograr la enseñanza primaria universal

Promover la igualdad entre los géneros y autonomía de la mujer

Reducir la motralidad infantil

Mejorar la salud materna

Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades

Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

Fomentar una asociación mundial para el desarrollo